paralisis facial

Parálisis facial: Síntomas de la parálisis facial

Sonreír, llorar, expresar miedo, tristeza o alegría son acciones que hacemos de manera inconsciente. Los gestos faciales nos definen e identifican como personas. Cuando la cara se paraliza, perdemos la parte del lenguaje no verbal que nos caracteriza como humanos. La parálisis facial es una patología que impide que la cara sea el “espejo del alma”.

La parálisis facial es una daño del nervio facial que provoca la detención de los músculos que intervienen en la expresión del rostro. Produce problemas para pronunciar y tragar, dificultades en la visión por  sequedad y exposición de la córnea y descolgamiento gradual del rostro. Aunque es una enfermedad con la que se puede vivir siempre, disminuye la autoestima y deteriora a las relaciones personales y laborales del paciente.

 

 

Causas de la parálisis facial

Aunque las causas son variadas, la más frecuente es la parálisis facial de origen desconocido, la cual afecta a más del 85% de los casos. Esta patología se denomina parálisis facial a frigore o parálisis de Bell. Su evolución suele ser benigna con tratamiento médico y rehabilitación, produciéndose una recuperación completa en la mayoría de los casos. El resto de causas de parálisis faciales, se asocian a traumatismos craneales graves, tumores, infecciones víricas o a patologías asociadas al oído.

La musculatura facial sufre una atrofia progresiva cuando persiste la denervación. Esta atrofia es reversible si el nervio se regenera y vuelven a llegar impulsos nerviosos antes de los dos años de evolución. Pasado este tiempo, el músculo es sustituido por tejido fibroso y el daño es irreparable. De ahí la enorme importancia del diagnóstico y tratamiento precoz.

El tratamiento para un paciente con parálisis facial definitiva se diseñará en función del tipo de lesión, la edad y estado clínica y fundamentalmente del tiempo de evolución de la parálisis.

 

Parálisis facial: Tratamiento

Múltiples técnicas microquirúrgicas transmiten fibras nerviosas desde los nervios sanos de la cara y el cuello, para que los músculos del rostro produzcan movimiento bajo las órdenes de otras áreas motoras. Estas técnicas necesitan de un periodo posterior para adaptarse y para la rehabilitación. Las técnicas más importantes son:

  1. Injerto cruzado desde el nervio facial sano (cross-face). Desde las ramas terminales del nervio facial sano, se establece un puente que cruza la cara mediante un injerto nervioso, que aportará fibras motoras al territorio facial paralizado. Las ramas sacrificadas en el lado sano no alteran la movilidad de la cara sana. Una ver concluida la regeneración nerviosa, ambas caras se mueven bajo las órdenes del nervio facial del lado sano. Es el tratamiento de elección en los estados más precoces.
  2. Transferencias de nervios cercanos. Fibras nerviosas de nervios próximos al nervio facial pueden ser transferidos, para reinervar la cara y poder realizar movimientos básicos. Se suele utilizar la transferencia parcial del nervio hipogloso (inerva la lengua) o del nervio del músculo masetero. Los pacientes recuperan la simetría en reposo, pueden cerrar el ojo y logran elaborar una sonrisa social con entrenamiento y rehabilitación.
  3. Si la parálisis es de muy larga evolución (más de dos años), son inútiles los intentos de aportar inervación a grupos musculares que ya se han destruido. Por ello, se hace necesario el trasplante microquirúrgico de musculatura viable desde otra parte del organismo.
  4. En un primer tiempo, se establece un puente mediante injerto nervioso, desde el facial sano hasta el lado paralizado de la cara. Por este injerto viajarán los impulsos nerviosos que activarán el trasplante muscular.

Pasados seis meses, se obtiene un fragmento de músculo de la cara interna del muslo, que no produce perdida funcional en la pierna, y se trasplanta a la cara paralizada con técnicas microquirúrgicas. La vena y la arteria del injerto, se suturan a vasos de la cara y su nervio motor se une al injerto que previamente habíamos tendido desde la cara sana. El músculo se ancla a los labios, la comisura labial y el surco nasogeniano. Una vez reinervado, el músculo trasplantado traccionará de la boca según el vector elegido.

Existen otras técnicas adicionales cuyo fin es progresar la función del ojo que se basan en colocar pesas de oro en el párpado superior y la  alteración de minúsculas porciones de músculo masticatorio cercano. De vez en cuando es útil que el paciente se inyecte botox para mejorar la simetría facial.

Cada tratamiento requiere la combinación de varias técnicas en una secuencia que establecerá el Cirujano Plástico, adecuando las posibilidades de cada técnica a las circunstancias del paciente.